VAMPIRAS !!! (V parte)

Elías miró fijamente la niebla tratando de buscar la forma exacta del rostro de Elizabet. Si era cierta la historia de ese hombre, tal vez si haya valido la pena el sacrificio.
-Si le creo.-
Dijo Elías después mirarlo un momento. El hombre no le contesto, asentó con la cabeza y siguió relatando su historia.
-Cuando recobre las fuerzas por completo, me envolvió en una sabana y me dijo que me fuera. La mire a los ojos y me quede perdido, su brillo cristalino me hipnotizaba, no me pude mover, solo quería mirarla lo suficiente para tatuarla en mi memoria.
- El hombre se quedo callado un momento, parecía como si los recuerdos le dolieran.
-Cuando salí a la calle, le juro que parecía que estaba en otro mundo. Todo lo veía extraño, como si las cosas tuvieran vida. Los árboles se movían mostrando rostros desfigurados que gritaban, las luces formaban figuras espantosas que me acosaban. Mis pasos me llevaron a la imprenta de don Lucas, para mi suerte estaba trabajando. Me deje caer en su puerta y salió amenazante con una guillotina que usaba para cortar papel.
Al reconocerme me ayudo a levantarme y me metió. No se cuanto tiempo estuve dormido, pero cuando desperté vi su cara de preocupación, solo me pregunto que como me sentía y siguió trabajando. Me dio algo de ropa y me pidió que le ayudara. Sin resentimientos ni reproches, el buen don Lucas me había dado alojamiento y trabajo de nuevo. Mis padres al verme no me reconocieron, don Lucas no dijo nada.
Observe que ya estaban adaptados a la vida sin mi. No le hacia falta a nadie, podía comenzar de nuevo.
-¿Y Elizabet?-
Pregunto Elías al notar que comenzaba a hablar de sus padres
-La volví a ver un día de semana santa. Cada miércoles de ceniza, la iglesia se llenaba de gente, en algunas ocasiones daban la ceniza hasta después de las nueve de la noche. Ese día, estaba cerrando la cortina de la imprenta y vi pasar una silueta que parecía flotar entre la oscuridad. Volví a abrir la cortina de golpe y ahí estaba su mirada melancólica. No me importo nada, deje la imprenta sola y fui tras ella. Elizabet una vez mas aparecía en mi vida. Al percibirme, se alejo de inmediato. Entro a la iglesia que estaba a punto de cerrar. Desde el marco del portal, vi como se dirigía al altar central y de repente desapareció.
Sentí miedo de que se hubiera ido y no volverla ver. Entre despacio y trate de seguir su pasos. En un momento me quede solo en esa casa inmensa, sentí desesperación al no encontrarla. Cuando me di por vencido y decide irme, antes de llegar a la puerta, la mire hincada ante una cruz, parecía que rezaba, sintió mi presencia y me miro. Sus ojos verdes estaba llenos de lagrimas. Sentí que el piso se abría para devorarme cuando vi que de su frente comenzó a emerger una cruz de ceniza enmarcada con sangre.
Se levanto y fue a la pila de agua bendita, metió sus dedos y al sacarlos se toco los labios. No resistí mas, me acerque y la bese. Al sentirla entre mis brazos, me di cuenta que ya no importaba lo que pasara después.
- Elías saco la cajetilla de cigarros sin dejar de mirar al hombre, se percato que ya estaba vacía.
-¿ Se acabaron? -
Pregunto el hombre conmovido por la cara de preocupación de Elías.
-Creo que si.
-No se preocupe..
-¿Que paso después del beso?.
-Me alejo de inmediato, me dijo que no era el lugar. Le juro que me aferré a ella, no quería dejarla ir. No pronuncio mas palabras, se logro zafar de mis brazos y me dijo que tenia que irse, que por mi bien la dejara ir. No lo podía entender, le suplique que me dejara hablar con ella, que me interesaba como nadie. Fue tal mi insistencia que accedió, me dijo que la esperara al otro día a las 12 de la noche en el árbol en frente a la iglesia y se marcho. Intente seguirla, pero fue inútil, había desaparecido.
El hombre sonrió al recordar ese momento, hizo una pausa y continuo su relato.
-Regrese a la imprenta de don Lucas y me metí a la cama. El día de la cita se me hizo eterno. Aun incrédulo, pensaba que todo era producto de mi imaginación. Esa noche acudí puntal. De hecho llegue antes, como a las 11:30 y me senté en el tronco de aquel árbol muerto. Tenia miedo de que no acudiera.
-¿Y llego?-
Pregunto Elías intrigado.
-A las doce exactamente, iba con un reboso negro que le cubría el rostro por completo. Me sonrió y se sentó junto a mi. Miramos la noche un momento en silencio. No sabia que decirle, estaba muy nervioso. Solo quería abrazarla, pero no me atreví. Fue ella la que rompió el silencio. Empecé a escuchar en mis pensamientos su voz que cantaba una canción hermosa, pero no la entendía, estaba en un lenguaje extraño. Era como si le diera una caricia a mis pensamientos.
Me tomo de la mano y después me abrazo sin dejar de cantar. Así nos quedamos esa noche, sin separarnos hasta el amanecer. A partir de ese día no supe distinguir la fantasía de la realidad, ambas eran hermosas. Como se habrá de imaginar tenia demasiadas preguntas. La principal fue quién era la mujer de la que me salvo esa noche.
Dijo que era su madre y que no entendería lo que hacían ni por que lo hacían. Le pregunte de los sueños, de la manera en que desaparecía. Llego un momento en que sello mis labios con un beso. Me abrazo tan fuerte que sentí que entraba dentro de mi. Al final le susurro a mis pensamientos una palabras que nunca olvidare..
"No le busques sentido a lo que no lo tiene, solo abrázame y hazme sentir que en verdad existo".
Después ya no pregunte mas, solo me dedique a estar con ella todo el tiempo que fuera posible.
-¿Quiere decir que leía los pensamientos?-.
Pregunto Elías incrédulo.
-Así es. Casi todo el tiempo.
-Eso es imposible!!
-Nada es imposible joven, créame,.. nada lo es.











1 mar 2011 | 08:48 PM
DISFRUTA TU REGALO !!! TE AMO MI CIELO !!!!
OJALA TE GUSTE !!!! TU MIMI :)