sangre

 

Desgarrando las profundidades del mismo infierno.

Pensando en esta maldita sed que me tortura.

La maldición que me hace presa.

 

Calor que recorre mis entrañas.

Mi desesperada búsqueda por ti mortal.

Que despierta mis más bajos instintos.

 

Mis correrías nocturnas al amparo de la pálida luna.

Que consume mi inmortal ser.

El reflejo de mis ojos cuando ven como escapa tu frágil vida.

 

Tu mortal que me alimentas noche a noche.

Que con tu roja sangre me alimentas.

Y me ofrendas tu vida en cada suspiro mortal

 

Moribunda mi presa con su aliento calienta mi alma.

Con su último latido me otorga fuerza.

Con su último gemido te digo adiós.