Patty y Yo III
Patty y Yo III
- Patricia… Patricia! - Qué pasa? –contestó, como si recién se despertara de algún trance. - Es tu chiquillo, no? ... –le dijo el Joven que se encontraba junto a ella, asomado a la baranda de la terraza del hotel donde estaban bebiendo algo de unas copas pequeñas y transparentes... – si vas a estar todo el tiempo así de ausente, es mejor que lo busques...
Patricia dejó por un momento de pensar en su querido y eternamente joven Andres para posar sus ojos en su hermano Luis. La figura robusta y pálida, cubierto con una gabardina y unas botas negras,y el pelo largo y rubio callendole en la espalda. De verdad era un chiquillo muy Bello, pero en su mirada guardaba tristeza… - algo te pasa… te noto extraño… - estoy aburrido, Patty… - aburrido? –la cara de Patricia mostró su confusión al oír esto –aburrido de qué? - De que siempre hagamos las mismas cosas! Ahora tú te irás a buscar a Andres y yo tal vez mate a alguien que no me quiera dar alguna pista del paradero de Noctem… - Patricia lo entendía, pero no podía ayudarlo. Había tenido el maldito cuello de Noctem a su alcance noches atrás, pero no podía matarlo. Esa era tarea de su hermano, porque era con el con quien el toreador tenía la deuda. En ese momento, la vampiro recordó algo de lo cual tal vez Luis pudiera sacar provecho… - hay un lugar… un centro nocturno no muy lejos de aquí, donde tal vez lo encuentres y no tengas que matar a nadie más que a él… - con satisfacción vio cómo la cara de su hermano cambiaba… ahora por fin podría vengarse. - Dime, cuál es ese lugar? Por favor Patty, necesito recoger información! … voy a entrar en frenesí si no lo mato pronto! - Está bien, amor… - dijo y le pasó una tarjeta pequeña con algo escrito –ve a ese lugar. Dicen que a menudo han visto a tu toreador cazando ahí. Luis miró la tarjeta y una sonrisa malvada se dibujó en su rostro pálido de ojos rojos. - Conozco este lugar… - dijo mientras caminaba hacia la habitación del hotel –no me lo tomes a mal, hermanita, pero creo que te dejaré sola un momento… - Tómate tu tiempo!
Y así, cubriendo su espada con un abrigo largo de cuero negro, Luis se dirigió a lo que parecía un club nocturno normal. Antes de irse, Patricia le entregó un arma. - sé que es estúpido, pero tal vez te sirva… - es cierto… - lo de que te va a servir? - No, que es estúpido… no puedo matar a ningún vástago con esto… - dijo en su habitual tono de ironía, pero aceptando la colt que le ofrecían. A pesar del comentario, Patricia se sintió muy feliz de que su hermano recuperase su antiguo humor. - Ten cuidado… - Tranquila… sólo una cosa puede matarme además del fuego y el día… - Que cosa? - El odio…
La noche estaba helada, pero se podían ver claramente las estrellas. Esos pequeños faroles en el cielo, que Luis había visto nacer y morir tantas veces… “las estrellas son como nosotros: eternas luces en la oscuridad que sólo mueren con el fuego del sol” –pensaba mientras extendía sus alas y se disponía a volar hacia aquel lugar. Patricia simplemente lo vio alejarse y alzó la mano para despedirlo. Algo no le agradaba de esta misión… algo le decía “no lo dejes solo”.
El centro nocturno no era una sorpresa para el Vampiro que, aunque aparentaba unos 18 años, llevaba sobre su cuerpo 320 largos años de soledad y angustia. Se detuvo en la puerta. Pero avanzó. Su gabardina de color negro pasaba desapercibida entre los asistentes. Todos, sin embargo, tenían su grupo. El se movía entre ellos sin dificultad, no quería llamar la atención… haría su trabajo lenta y discretamente, como si lo hiciera para alguien más. Luis no se dio cuenta de la lluvia, pero Andres lo observaba desde su ventana. Había recibido la visita de Patricia, quien le había comentado sobre la cacería en la que se había embarcado su hermano. - la lluvia está mucho más ruidosa que en otras ocaciones –dijo el vampiro, mientras se acomodaba junto a su querida Patty cerca a la ventana. - Tienes razón… - No quieres ir a buscarlo?
No fue difícil encontrar a Noctem. De hecho, estaba justo donde el pensaba que estaría: en la barra del lugar junto a una niña muy joven. - desgraciado… no ha cambiado nada… -se dijo, mientras se acercaba a él. Se detuvo unos metros antes entre la gente y recordó algo… la luna…
Era una enorme luna llena, justo como la que fue testigo de la violación y muerte de su amada. Había recordado que, a pesar de ser un Vampiro del clan toreador, Noctem recibió de una gitana una maldición que lo condenaba a ser violador de luna llena. Esta vez la historia se repetiría con una humana, pero el no estaba dispuesto a aceptarlo… Al percibir las auras a su alrededor, notó que muchos de los asistentes eran vástagos, aunque de niveles más bajos… pudo distinguir a dos Lasombra que lo observaban. Contratados para proteger a Noctem? Tal vez… pero una presencia más llamó su atención. No pudo dedicarle tiempo ya que, al voltear la mirada el toreador y su joven acompañante habían desaparecido.
- mierda! –dijo, mientras se acercaba hacia el lugar donde ellos habían estado. Cerró los ojos y puso la mano sobre uno de los vasos. El de Noctem. Le había contado muchas cosas sobre sus viajes, y le había pedido que lo acompañara hacia la parte de atrás del lugar. Luis abrió los ojos y siguió sus auras hacia una especie de depósito. En eso oyó un grito. - Donde vas, niña? –escuchó a sus espaldas. Estaba tan concentrado en encontrar a Noctem que no se había fijado en que los Lasombra lo habían seguido. No podría salvar a la niña si no se enfrentaba con ellos… pero no estaba dispuesto a dejar que la historia se repitiera…












jezabel-21 dijo
Hola querido Luis, espero que recuerdes mi silueta y mi beso dulce y rojo. un beso para mi dulce Luis el cazador
17 Enero 2008 | 12:40 PM