La misión
Quién no crea en vampiros, será mejor que despierte de su ingenuidad y comience a hacerlo... a continuación les presento; ¡la misión!... ¡La misión! Fue una bella mañana del mes de julio, específicamente un día sábado... esperen... antes, les contaré un poco de mi vida; estaba próxima a cumplir mis trece años, los amigos que tenía eran cinco, todos varones; no mayor de veinte y no menores de catorce, la única niña allí era yo, éramos una especie de pandilla, no causábamos grandes males, por él contrarío, nos encargábamos de robarle datos provechosos a verdaderos maleantes, para dárselos a la policía, no era algo totalmente remunerado ni oficial, solamente lo hacíamos por diversión y para obtener algo de respeto en el lugar, a veces nos daban dinero, el cual era bueno, y no muy poco. La verdad, yo ya estaba cansada de hacer eso, llevaba más de cinco años haciendo ese tipo de “trabajos” y quería una vida un poco más normal, saben, sin problemas, yo había visto de todo, muchas cosas horribles, ya nada me sorprendía y por eso sabía que si un día me cachaban, me matarían o me haría algo peor; se meterían con los míos, por eso ese día me levanté con la idea de salirme de aquella “organización” cuyas iniciales no puedo mencionar, y que aun funciona.
Como toda banda, teníamos un jefe, un joven mayor de veintitrés años, al que llamaré Sergio, por causas razonables, de él recibí a las nueve de la mañana de ese día sábado una llamada, en la que nos pedía ver con urgencia en un centro comercial cercano al lugar, lo más rápido posible; su voz claramente me decía que algo muy malo ocurría, pero no sabía que tan malo iba a ser.
Yo en esa época era una persona escéptica, poco espiritual y completamente razonable; no creía en nada que tuviera que ver con algo más allá de los cálculos numéricos o en su reemplazo en seguimientos.
Colgué y de inmediato me vestí, llegué al lugar lo más rápido que pude, a ese que nos pedía estar nuestro jefe.
Cuando me di cuenta estaban todos y Sergio se veía muy angustiado, me estaban esperando a mí.
¿Qué pasa jefe?-le pregunté.
Sergio; algo muy malo, está ocurriendo.
Todos nos extrañamos, en tanto tiempo era la primera vez que veíamos a Sergio tan preocupado.
¿Sucede algo? Preguntó “Manuel”
Sergio; esta noche, a las once los quiero fuera de aquí, en el estacionamiento; vestidos como si fueran a una fiesta Dark. ¿Entendido?
Todos asentaron firmemente y sin preguntas, sin embargo yo, jamás había oído hablar de ¿Dark?... Mi cabeza, asentó pero mi cara mostraba un gran signo de interrogación. Sergio se fue confiando en que todos habíamos entendido, y aunque le preguntamos que teníamos qué hacer, él no nos quiso decir nada, yo sabía él porque; siempre que eran trabajos fuertes él no nos decía que íbamos a hacer hasta que estuviéramos dentro del caso, para no arrepentirnos y dejarlo sin “tropa”.
En ese momento cuatro de mis amigos se fueron a hablar y a andar por el centro comercial, mientras; “Manuel” estaba por irse; pero lo halé por la ropa y le pedí ayuda; ese día me sentía melancólica y triste, porque me había mal gastado cinco años de mi vida como niña y cambie mis muñecas y mis juguetes por estar en esa banda, lloré mucho junto a él, Manuel se sintió realmente mal por mí, porque sabía que todo lo que yo le decía era cierto. Él era la mano derecha de Sergio, y aprovechando esto le pedí que me dejaran libre, me tranquilizó cuando me dijo que sería lo primero que le plantearía a Sergio en una de sus reuniones, pero también le pregunté algo más del momento; ¿qué es una fiesta dark?
Él respondió claramente mi pregunta, sin embargo esta me asustó. Traté de irme a mi casa sin pensar en nada, pero no pude, en el camino iba sólo pendiente de la vida destruida que llevaba.
En mi casa, mis padres y hermanos se dieron cuenta que estaba rara y pensativa, así que cada momento me preguntaban ¿qué té pasa? Yo no respondía a ninguna de sus preguntas. Entré a mi cuarto y busqué como me había dicho “Manuel” ropa negra y la coloqué en la cama, el problema era; ¿cómo saldría a esa hora sin que mis padres lo notaran?
Me idee un plan que no fallaría fácilmente, ellos siempre se dormían muy temprano, y como cada cuarto tiene aire acondicionado, en ellos les coloque un poco de éter, bastó y sobro para un muy largo y relajante sueño. Salí sin problemas y llegue al centro comercial sin ninguna traba. Los seis estábamos en el estacionamiento del centro comercial, a las diez y cincuenta, parecíamos una rara secta; sólo faltaba que llegara “Sergio” y a las once lo hizo, nos dio nuestro respectivo saludo y comenzó a explicarnos que haríamos, y jamás me habían dado una explicación tan confusa.
Sergio; van a entrar los seis a la fiesta, se van a encontrar con gente no muy normal que se diga; pero ese es el sentido de todo esto. No van a llevar aparatos ni ningún sistema, sólo van ustedes, claro va a ver un carro afuera; en el que vamos a estar tres agentes policiales y yo, los cuales pretenderemos hacer cualquier cosa si es que ellos se percatan de algo, a eso de las tres ustedes tienen que tener información para nosotros poder entrar.
“Daniel”; esta bien, todo esta bien; pero tengo algunas preguntas; ¿dónde es la fiesta? ¿Quiénes son ellos? ¿A qué a quién o a quiénes buscamos? Y ¿por qué?
Sergio; Daniel, la fiesta es en el centro de la ciudad en una casa en ruinas, ellos son un grupo o secta encargada de violar vírgenes y hacer rituales con ellas, y no sólo eso, parece que practican el satanismo y el vampirismo, buscamos a una jovencita llamada “Sasha” de catorce años, se perdió hace días y presumimos que esta allí, y no sólo la buscamos a ella sino también a Clark, supuesto líder de esta gente. Sólo tienen que encontrarla a ella, sacarle información a él, y si no suelta nada, a la hora que les pedimos; Nosotros nos encargamos. La misión es sacar a las vírgenes que están adentro.
Manuel; ¿no es una?
Sergio; tememos que no. ¿Y adivinen quien va a ser nuestra carnada?
Manuel me mira a mí, y yo;
¡No, por favor!
Sergio; Serpiente, todo va estar bien, no te va a pasar nada...
La verdad sufro de pánico fantasmal, puedo con todo lo humano, pero cosas de esa índole me dan terror. Me puse en ese momento tan nerviosa que hasta lloré, pero de inmediato me tranquilice, yo sabía que si servia bien como carnada, Sergio me pagaría con lo que sea, y eso sería mi libertad, la cual conseguiría con una buena actuación y con algo de suerte para salir ilesa de esta.
¡Ok, acepto ser carnada!
Sergio; eso es, querida.
“David”; ¿qué es eso que llevas en el bolso?
Sergio; ¡pero que tonto soy! Esto es maquillaje, uno que otro pircing de presión y lo demás es artillería pesada.
Los chicos me tenían por sobrenombre; “serpiente” por ser muy escurridiza y por poder entrar a donde quisiera sin problemas. Todos estaban muy asustados por mí, y a cada rato preguntaban cosas con respecto a mi integridad física, y esta la aseguraba Sergio sin problemas.
El tiempo llegó; partimos y pronto a la media hora llegamos, pero antes de bajarnos nos tomamos de las manos y pedimos mucho por nosotros, mi jefe me dio un gran beso en la frente y tomando mucho aire me bajé del auto, con tres más, los otros dos saldría después, para no levantar sospecha alguna.
El portero era un hombre alto, con ojos de contacto rojos, creo, y pelo corto pintado de rojo, era muy pálido y no parecía cuerdo... bueno... ¿quién lo estaba allí? Hasta yo dudé de mi integridad mental en ese momento.
El portero se hacía llamar Mortal, y ese dejó pasar a mis tres amigos pero a mí me preguntó, ufano; ¿Quién te invitó?
Yo busqué entre todas las personalidades que había tomado antes y ninguna me ayudaba en ese caso, así que improvisé una; de virgen ingenua y algo rebelde.
Me llevé un dedo a mi labio inferior y le dije; ¡fue Clark!
El hombre me miró fijamente y yo no sabía en ese momento que hacer, me recorrí los labios con mi lengua y él me agarró de la cara, y pasó su asquerosa boca por mi cuello.
¡Pasa, y dile a Clark que cuando esté contigo me llame!
¡Así será!
Cuando entré, el mareo fue inevitable, miento si digo que había luz en aquel endemoniado lugar, velas por doquier de colores negro y vinotinto, la música era espantosa, hablaban sólo de matar, de sexo y de matar... era heavy metal, del más pesado jamás oído. Había mesas con manteles negros, una gran estrella de cinco puntas hecha de fuego en la pared, una especie de bar, unas que otra bailarinas nudistas, jaulas con cuervos dentro y manzanas rojas en el piso, Pero nada se comparaba con las personas, ¡no!, Yo quería salir corriendo de allí, todos vestían de negro y rojo fuerte, la mayoría eran hombres, todos eran..., eran..., únicos, hermosos, como caballeros antiguos traídos a esta época, con largas melenas, y ojos intensos que miraban con gran lujuria. Caminé el lugar, y cuando lo hacía; vi una esquina con un revuelo de personas viendo algo que sucedía allí, todos reían, y se besaban, cuando me acerco, no era más que la repugnante escena de un hombre teniendo sexo con una chica, no me sorprendí peores cosas había visto, sin embargo aquel hombre tenía el cabello tan largo que no me dejaba ver la cara de la mujer, pensé que había llegado tarde y que esa era Sasha, me acerque bien, y él volteó, tirando su largo cabello hacia mi, el cual me rozo fuerte en la piel, él me vio, sonrió y comenzó a gemir de placer, cuando me acerco más porque él quita el cabello, la mujer no es tan normal como yo creía; porque no estaba viva, el hombre practicaba necrofilia delante de Todos, las formas de muerte de aquella se me están prohibidas decir, no por que afecto a nadie sino porque no me quiero recordar de algo tan horrible.
De inmediato quise ser todo menos lo que era yo en ese momento, por eso retrocedí y caminé hasta una mesa, me senté, y traté de buscar con la vista a mis compañeros, pero no los veía. Estaba tan nerviosa que pedí una cerveza bien fría y encendí un cigarro, (por cierto; no hagan eso) comencé a fumar y a tomar yo sé que me necesitaban sobria pero yo no podía sola, todos esos tipos viéndome con caras de buitres hambrientos me tenían de la patada. Pero esto no-queda aquí cuando volteo la mirada, pudo ver al hombre que había tenido sexo con la muerta hablando con una chiquilla muy jovencita, con cara de beba, un cuerpo muy bien delineado y cabellos rizos amarillos, me senté bien y dejé de beber para escuchar la conversación, me empalidecí, me puse muy mal, sentía gana de vomitar, sentí que el mundo me dio dos vueltas, la cabeza me iba explotar, yo quería correr y si alguien me lo impedía iba a hacer algo de lo que después me arrepentiría, pero la tenía que salvar a ella; por eso no desistí del caso, y anoté lo que; él decía;
Clark; Hola Sasha ¡sé que me vistes!
Sasha; ¿yo? No, para nada.
Clark; Sé que te excitó verme hacer el amor, - se sentó a su lado y le acarició la cara- ¡sé que eres virgen!
Ella sólo, se quedó sin palabras.
En ese momento me di cuenta que tenía a los que buscaba.
Clark; ¿quieres disfrutar del placer de no ser más una virgen? Sabes, no hay nada como la primera vez, se siente un dolor muy agradable, que llega a ser hasta placentero.
Sus palabras parecían tener influencias sobre ella, y caía en su juego.
No lo quería admitir, pero él era majestuoso, digno de su naturaleza oscura, cabello negro, ojos penetrantes, boca muy roja, y poseía una sensualidad indescriptible, nunca había ni he visto a alguien igual, aquella escena me atrajo tanto, era como ver a “un animal cazando a su presa” era lo más fantástico que en toda mi vida había visto. Él sabía que yo lo veía y más suave y atractivo hablaba, cuando su mirada se cruzó con la mía, rápidamente encendí otro cigarro.
Él la tomó de la mano y pasó por mi lado rozándome con su cuerpo; esperé un rato y luego les seguí, buscaba a mis compañeros y pude avistar a uno, al que le hice una seña, él se percató de esta y supo que yo tenía algo.
Cuando llegué al lugar, iba sigilosa, estaban dentro de una capilla, con cruces volteadas, santos rotos y demás, el piso estaba echa de tierra y había especies de tumbas cavadas, y en el medio de todo una cama con dagas clavadas alrededor, y los pude ver, él le hablaba en el oído mientras la acostaba en ese lecho;
“La virginidad es lo mejor que hay, pero lo más agradable de ellas es perderla, no te mentiré sentirás mucho dolor, será tanto este que te haré gritar, gemir y pedir aun más, no te preocupes por la sangre, no la desperdiciaremos, tu me la darás como prueba de que en verdad me amas, ¡comencemos!”
Mi compañero no llegaba y de todo estaba pasando, la chica estaba siendo tomada, él ya la tenía desnuda debajo de sí,... esperen... la historia es real y tengo que decir todo con lujo de detalles... sigue, mientras, sólo él tenía sus partes intimas fuera de su ropa, se veía como empezaba a haber mucha acción en el lugar, y ella comenzó a gritar sin parar, el la penetraba muy fuerte, ella se veía indefensa, pequeña ante ese animal que tenía sobre si, Sasha gritaba y gritaba, gemía y gemía, ella no soportaría, yo lo sabía y no podía hacer nada, mi compañero no llegaba, me sentía muy mal porque no tenía autorización de mover ni un dedo, cuando de pronto escucho un quejido muy fuerte, Y Me doy cuenta que es ella, Clark la estaba mordiendo, en realidad no sabía dónde, su pelo la tapaba, ella seguía sin aliento y pidiendo más, él la seguía haciendo suya y empapándose las manos de la sangre de su virginidad, le tomaba con gran delicia: ¡ASÍ QUERIDA TENÍAS QUE DEMOSTRARME TU AMOR! Me dio tanta irá verle hundirse en su sucio orgasmo, que decidí empezar a actuar. La tonta de yo se había muerto, era mejor que se preparan. Salí y todo parecía una gran orgía, todos gemían y pude avistar a mis cinco compañeros que no sabían que hacer, claro era nuestro primer caso así, me reuní con ellos y les dije;
Llamen a Sergio y díganle que se venga con toda la artillería, vamos a jugar un poquito.
No pudimos salir, así que por la parte trasera pude saltar, no me decían “serpiente” por gusto. Ya faltaba poco para las tres de la mañana, sin embargo yo sabía que Sasha no duraría mucho.
Llamé a Sergio el cual estaba reunido con una verdadera tropa afuera, le serví de vigilante y ellos tumbaron la puerta, el tal Mortal estaba adentro disfrutando también del banquete de sexo y sangre.
La mayoría de los que estaban teniendo relaciones, lo hacían con muchachitas, jovencitas como yo, las que por lógica humana no soportaban el dolor, y volvían eso un lugar de sacrificios, le dije a Sergio que Clark, estaba afuera con la chica, pero cuando llegamos encontramos la peor escena, ya había vuelto a Sasha una carnicería humana, él se veía normal, sólo con un poco de sangre en sus dientes y en su ropa, el resto estaba como él, presumido arrogante pero hermoso, me miró, sonrió y me dijo;
¡Yo sabía que tu me encerrarías, pero, todo esto es un plan del padre Oscuro, el gran Conde! para unirte conmigo, ya que de nosotros nacerá el rey de la tierra, otro día nos veremos y haremos todo lo que nuestro cuerpo nos pida, y seré yo tu primer hombre, que no se te olvide”
Yo, no podía tocar a nadie sin embargo, no soporté y; le escupí la cara, me lanzó un arañazo y me cortó un poco, lamió esa sangre, y dijo;
¡Ahora sé quien era tu, te tengo en mi boca!
Sergio lo golpeó en la cara y él pareció no sentirse adolorido y ni siquiera conmocionado, ya que para él todo fue un plan de su “dios”. Después la policía se lo llevó y me tuve que quedar a ver todo lo que de esa casa salía; muertos, vivos, pedazos de personas, vampiros, locos, sangre, cruces, etc.
La policía logró desmantelar esa secta vampírica-satánica, algunas de las chicas reciben tratamiento psicológico junto a los padres de las víctimas que fueron halladas muertas luego de hacer una investigación profunda a la casa, eran trece vírgenes, de las cuales sólo salieron vivas siete, las otra seis no soportaron, y murieron de desgarramiento interno por el abuso sexual, la morgue indicó que habían sido penetradas con objetos, pero eso había sido imposible, porque tenían semen dentro de ellas y no se encontraron objeto alguno que le diera principios a esa teoría, lo que dejó a las autoridades una historia muy rara, puesto que para que murieran desgarradas de esa manera tuvieron que haber sido penetradas con algo muy grande, lo que lleva a concluir que sí hubo presencias demoníacas, la mayoría tenían mordidas en El cuello y en los senos, dentro de un cuarto se hallaron Cadáveres mutilados y otro entero, sin una gota de sangre, los cuales demostraban que habían sido ultrajados después de muertos, algunas eran irreconocibles, pero todas niñas no mayores de quince años. “La pandilla” siguió, pero sin mí, Sergio me dio la libertad, y me salí de allí, siento no haber podido ayudar a Sasha siempre voy al cementerio a hablar con ella y a disculparme, ahora tengo una rehabilitación religiosa, no puedo olvidar a Clark, sus palabras aun me aterran, pero me atraen, desde entonces trato de no separarme de Dios, escribo muchas historias de terror para tratar de aliviar todo lo que aquella noche vi, mis padres después del sueño con el éter, se levantaron y lo supieron todo, fue la paliza de mi vida y la que más me gustó, en serio jamás fui tan feliz, los sicólogos hablaron con mi padres y los ayudaron a que me ayudaran, también escribo cuentos para niños de colegios públicos Y alguna vez voy a leérselos, han pasado tres años desde lo ocurrido, dicen que Clark está libre, que se escapó, pero yo soy una persona fuerte y si le vuelvo a ver juró que él no la va a contar, cada día me levantó con eso claro en mi mente, si lo vuelvo a ver le derrumbo la vida o él me la derrumba a mi, ahora trato de llevar un camino normal, estoy a punto de graduarme de la prepa y saldré pronto, estudiaré ciencias forenses, sé que puedo hacerlo y me daría mucho gusto volver a desmantelar a estas personas; pero ya no como la carnada, ahora quiero ser la jefa que le dé muerte a los desgraciados. Por su culpa mi vida jamás volverá a ser la misma y lo que más duele es que; “mi inocencia se fue lejos, muy lejos como quien deja volar una pluma en el viento, y se perdió tanto como quien vota una lagrima en el océano”







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